Introducción
Las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales (abreviaturas comunes: EII o IBD) son un grupo de trastornos intestinales de origen no conocido, que causan ulceraciones e inflamación de diversas áreas del intestino. La mayor parte de los casos pueden clasificarse como Colitis Ulcerosa (CU) (ver información al respecto) o Enfermedad de Crohn (EC), aunque a menudo escuchará términos menos precisos para referirse a ellas como colitis, enteritis, proctitis, ileitis, yeyunitis, etc.
La Enfermedad de Crohn
(EC) se denomina así en honor a uno de los primeros autores en describirla. Afecta habitualmente al intestino delgado, sobre todo a su parte distal (el ileon), muchas veces también al intestino grueso o colon, que en algunos casos es la única zona lesionada. Puede aparecer, no obstante, en cualquier zona del intestino, e incluso en ocasiones raras en otros órganos. Es una enfermedad crónica, que puede reactivarse varias veces a lo largo de la vida. El curso clínico individual es impredecible en estos momentos, habiendo pacientes con síntomas continuos y otros con períodos muy largos de remisión. La gran mayoría de los pacientes pueden conseguir una calidad de vida casi normal, durante la mayor parte del tiempo.
¿Qué síntomas tiene?
Los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, diarrea y/o estreñimiento, fiebre, hemorragia rectal, y pérdida de peso. Como consecuencia de la inflamación puede haber mala absorción de los nutrientes, anemia y, en niños, retraso del crecimiento. Los síntomas son muy variables según las personas y a lo largo del tiempo, y además, no permiten distinguir esta enfermedad de otras sin datos objetivos que se obtienen con exploraciones complementarias.
¿Qué causa o causas determinan la aparición de esta enfermedad?
Hay muchas teorías, pero ninguna prueba sólida sobre la causa o causas. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y de cualquier edad, aunque tiende a manifestarse por primera vez sobre todo entre los 15 y los 30 años. Tiene un componente genético, pero que no es determinante en la mayoría de los casos. Sea cual sea la causa, hay un exceso de inflamación del intestino, al que probablemente contribuye alguna anomalía del sistema de defensa (inmunológico). El tabaco es un factor ambiental claramente relacionado con la enfermedad, porque se relaciona con su incidencia, con una peor evolución clínica, e incluso con mayor tasa de recurrencias postquirúrgicas.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Crohn?
Tras recoger los datos clínicos y explorarle su médico indicará diversas pruebas que estarán indicadas según el área que se sospeche afectada. Las más comunes son estudios radiológicos con contraste del intestino delgado o grueso (usted oirá términos como tránsito intestinal o enema opaco), endoscopias (colonoscopia o gastroscopia), análisis de sangre y/o heces, y gammagrafía con leucocitos marcados. Es muy común también que se necesiten ecografías, tomografías computarizadas («scanners»), y otras pruebas.
Aunque en ocasiones parezcan latosas, las pruebas objetivas son indispensables para establecer el diagnóstico, descartar otras enfermedades, y conocer la extensión y la actividad de la enfermedad en cada caso y en cada momento.
Ver tratamiento enfermedad de crohn